El sapo es un príncipe. Y viceversa.

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Relatos; Funambulista, 2008.

Hacemos leer cuentos de hadas a los niños para que aprendan a distinguir el bien del mal y extraigan enseñanzas sobre problemas existenciales.

¿Pero qué ocurriría con tales valores si le diéramos la vuelta a esos mismos cuentos? José Ovejero —escritor iconoclasta donde los haya— nos ofrece aquí un ramillete de estos cuentos de “los de toda la vida”, y lo hace en una clave políticamente incorrecta, llena de ironía y de espíritu paradójico.

Estos nuevos cuentos desaforados de príncipes, sirenas, genios de la lámpara y peces dorados suponen algo más que una humorada en la obra proteiforme del escritor, o una atrevida incursión en la cuentística tradicional (sin duda le habrían causado un buen quebradero de cabeza a Bruno Bettelheim, autor del conocido libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas): son historias que, aprovechando que nos hacen reír (y no poco), nos empujan a reflexionar.

Un puro gozo literario pues de inteligencia y de humor en la línea de la gran tradición europea de un Dino Buzzati o un Roald Dahl.