Un cuento de regalo, celebrando los veinte años de El Cultural.
«Diez es un número perfecto. Es par. Nuestro sistema de cálculo se basa en ese número. Diez es la nota máxima, esa que nunca alcancé en la escuela: ni siquiera de niña me salían bien las cuentas. Diez son los dedos de las manos. O deberían serlo. Tuve un amigo que se apellidaba Seisdedos. Alguien me contó que ese apellido se debe a una anomalía que afecta a ciertas personas que, en efecto, nacen con seis dedos en cada mano. Alguien así no es un monstruo, es sólo una persona peculiar, te enseña la mano y dices: qué pasada, y cuentas una y otra vez por si es un truco. Yo podría imaginar que un hombre con seis dedos acariciase mi cuerpo desnudo, lo pienso y me da un escalofrío en el que se mezclan la extrañeza y el placer…»