Un momento para respirar (3) Poesía bajo las bombas

Fotograma de Tasio (1984), película de Montxo Armendáriz, recientemente restaurada

19 de septiembre
Me llaman la atención las fechas de algunos poemas de Victor Serge, revolucionario, periodista y poeta: 1934, 1935, 1938, 1941… Es decir, mientras el ascenso de Hitler continúa imparable, mientras el dictador nazi se ha hecho con el poder, poco después de las purgas de Stalin, en medio de la Segunda Guerra Mundial, el revolucionario encuentra tiempo para escribir poemas.

Me acuerdo ahora de algo que escribió Primo Levi en El sistema periódico. Lo busco en mis notas: «Si no me equivoco, todos escribíamos poemas […] Escribir poemas tristes y crepusculares, ni siquiera muy hermosos, mientras el mundo ardía, no nos parecía extraño ni vergonzoso».

No hay contradicción alguna entre luchar y escribir, entre contemplar la catástrofe y entregarse a la poesía. Claro que la poesía puede ser una herramienta para no mirar la realidad, pero también lo es para atreverse a sentirla desde un espacio protegido.

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Un momento para respirar (2) Prisiones de primera clase

Trotsky, Natalia Sedova, Jean van Heijenoort… Agencia Meurisse /Bibliothèque National de France

14 de septiembre
«Trotsky, en su autobiografía, cuando la policía española le obliga a viajar a Nueva York –después de que él se negara a ser enviado a La Habana–, se refiere a los pasajeros poco recomendables que viajan con él y su familia. Y escribe: «Un boxeador, literato en sus ratos libres, primo de Oscar Wilde, confesaba con franqueza que prefería machacar la mandíbula a caballeros yanquis, en un deporte noble, a permitir que un alemán le rompiera las costillas». ¡Arthur Cravan!, me sorprendo. El precursor del dadaísmo huía de la guerra en el mismo barco en el que viajaba Trotsky. Inopinadamente, el boxeador poeta moriría mucho antes que el revolucionario. Solo dos años después desaparecía en aguas del Golfo de México».

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Un momento para respirar (1) Secretos

«Un diario que no es secreto, no es un diario», dijo Elias Canneti. Dutch National Archives / CC BY-SA 3.0

2 de septiembre
«Qué extraña sensación. Después de mucho tiempo de escribir este diario, sin ninguna pretensión de mostrarlo y mucho menos de publicarlo, comienzo hoy a escribir esta entrada con la conciencia de que cada semana irán apareciendo en lamarea.com fragmentos de lo que hasta ahora era totalmente privado.
Mi principal preocupación es que saber que lo que escriba será leído cambie mi forma de escribir. ¿Cuánto me influirá que mis palabras estén expuestas a la mirada y quizá al juicio ajeno? Espero que nada. Si escribo el diario es precisamente como forma de sustraerme regularmente a cualquier urgencia y a cualquier propósito (…)»
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